En Balneario Parque Mar Chiquita, existe un accidente geográfico único en Argentina y muy poco frecuente en el mundo: la albufera. Ésta comprende una laguna costera salobre que se caracteriza por estar comunicada con el Océano Atlántico (Mar Argentino) y por recibir al mismo tiempo las aguas continentales de una extensa cuenca formando un ambiente acuático donde se entremezclan, aguas saladas, salobres y dulces. Está separada del océano por una amplia cadena de médanos que comenzaron a desarrollarse hace 7000 años. El tramo cercano a la desembocadura de la laguna está caracterizado por la presencia de bancos de arena altamente variables. Su clasificación la caracteriza como albufera de canal largo semi-obturado. La albufera se puede dividir en dos ambientes: un cuerpo lagunar, donde la acción de la marea no se percibe, y un sector de características estuario, ubicado desde la boca de la albufera hasta donde llega la acción de las materas. El límite entre ambos ambientes es sumamente variable, dependiendo de las condiciones meteorológicas, principalmente por el viento y el volumen de agua dulce presente en la albufera, que puede variar por la cantidad de lluvia, no sólo en la laguna, sino también por el aporte que genera la extensa cuenca de drenaje a través de los arroyos y canales. Primer Encuentro Iberoamericano de Albuferas Compromiso con la Conservación y el Desarrollo Sostenible de las Albuferas - Noviembre 2024 En el marco del primer encuentro Iberoamericano, sobre la conservación y gestión de las albuferas, realizado en Mar Chiquita, Provincia de Buenos Aires, Argentina, el diálogo permitió abordar los desafíos y oportunidades comunes que enfrentan estos ecosistemas estratégicos, claves para la biodiversidad, la mitigación y la adaptación al cambio climático. Se consolidó la base del proyecto para avanzar en la realización del desarrollo integral de estos espacios marinos costeros únicos, con el compromiso de asegurar su sostenibilidad y sustentabilidad en el presente y para las generaciones futuras. Los participantes presentes: Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, México, Perú, Venezuela y España reafirmaron el compromiso con la conservación activa y la gestión sostenible de ecosistemas de zonas costeras como las albuferas, manglares, lagunas costeras, ciénagas, todos parte en definitiva del hábitat mundial. Reconociendo su rol crucial como síntesis de solución a los problemas que enfrentamos como sociedad, en la mitigación del cambio climático, como sumideros de carbono, hábitats de aves migratorias proveedoras de recursos y su importancia en la preservación de la biodiversidad, así como medios de vida para las comunidades locales. Su protección es esencial para enfrentar estos retos sin dejar de contemplar que en su seno se debe albergar con concordia a las personas que viven e interactúan en ellas. Y en el marco de este encuentro también, se animó al establecimiento de ejes de acciones a desarrollar: La elaboración de planes de manejo o herramientas de gestión y planificación para cada uno de los espacios, incluyendo cuencas o microcuencas, con la participación de los estados locales en la integración, la planificación general de la comunidad y de las características sociales y culturales que estas albergan, es un eje esencial para la protección y conservación de estos ecosistemas y su biodiversidad. Ningún plan será efectivo sin la participación de la comunidad, el conocimiento local y la cooperación con los diferentes actores. La educación y la sensibilización de cada una de las comunidades es un reto fundamental para la protección de las albuferas. Es vital integrar la formación ambiental en los programas escolares, promover proyectos educativos que sensibilicen sobre el valor de estos ecosistemas, y, sobre todo, promover la integración, el afecto, la interacción y el cuidado con la comunidad circundante, incorporando el conocimiento científico y su divulgación. Es fundamental articular y alcanzar acuerdos entre distintos sectores, a nivel local, regional y de cuenca, incluyendo zonas costeras, para obtener resultados sostenibles, promoviendo incentivos que permitan una simbiosis entre la producción y la protección del ambiente, como certificaciones de productos de origen, innovación tecnológica, capacitación de gestores, y desarrollo de las externalidades que estos ecosistemas ofrecen. Es necesario, para el cumplimiento de los objetivos propuestos, gestar y contar con herramientas de financiamiento de mediano y largo plazo, para implementar proyectos de conservación y manejo de las albuferas y lagunas costeras. La participación de organismos internacionales, tomando como ejemplo la acción de CAF, y la irrupción y desarrollo de iniciativas de Bancos Verdes y Bancos Azules, son cardinales para la concreción de proyectos. Promover legislación nacional y local específica armonizada con estándares internacionales, en caso de que no exista, que norme la conservación y la gestión sostenible de estos ecosistemas, es un desafío basado en el intercambio de experiencias de gestión territorial claras y efectivas, con niveles de protección bien definidos, y un ordenamiento adecuado de las actividades humanas en su entorno. Sitio de importancia regional La albufera Mar Chiquita fue declarada Sitio de Importancia Regional por el Consejo de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP). Con esta designación, la albufera Mar Chiquita se convierte en el décimo sitio de la RHRAP en Argentina, uniéndose a una red de otros cien sitios del continente americano que constituyen un hábitat crítico para las aves playeras. La reserva protege una laguna costera con agua salobre, en su mayoría separada del océano por una franja de dunas de aproximadamente 30 km. Un estrecho estuario que conecta la laguna con el océano. Los límites del área siguen las de la Reserva Natural protegida y las áreas protegidas circundantes que están designadas como Refugio de Vida Silvestre. Entre los servicios ecosistémicos de la albufera, mantiene la biodiversidad al brindar hábitats diversos y productivos, favoreciendo procesos ecológicos esenciales como la reproducción y la migración. Es fuente de recursos pesqueros, alimento para especies migratorias y agua para el ecosistema circundante. Además, actúa como amortiguador natural ante tormentas costeras, regula el ciclo del agua y estabiliza el clima local.
Albufera de Mar Chiquita
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